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Agregado del martes 16-06

16/06/2009 09:03 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

PARA MI Y ME PERDONAN

"CUANDO CADA PROBLEMA LO QUEREMOS RESOLVER CON UNA LEY, DEMOSTRAMOS QUE NO SABEMOS GOBERNAR" o Será que los torpes tienen derecho a la defensa.

Un peligro que esconde esta derechomanía, a la cual, nos ha sometido el Presidente Chávez en estos larguísimos 10 años de su gobierno, es que se esté abriendo una caja de Pandora. La creación masiva de derechos tiende a devaluar su valor. Nunca la humanidad se ha encontrado tan defendida por la ley. Entre los derechos creados por la legislación nacional, vía ley habilitante o por la propia Asamblea Nacional o por los tratados internacionales, algunos son casi universales, como los derechos humanos, cívicos y políticos, mientras que otros tienen un objetivo especial, por ejemplo para proteger a trabajadores, mujeres, niños, adultos mayores, discapacitados, indígenas, homosexuales, fetos y animales, así como para los que desean practicar religiones o preservar culturas propias. Hoy, los derechos se reparten como títulos o vasos de leche y si se descubre que alguien se queda fuera, en un abrir y cerrar de los ojos aparecen los parlamentarios y las ONG para resolver su problema. Nuevamente lo volvemos a ver con el caso de los presos y sus derechos.

ORIGEN

Esta abundante y floreciente defensa legal del hombre es reciente. Ciertamente, no faltaron las expresiones humanistas a lo largo de la historia antigua, como las del rey persa Ciro Segundo, quien conquistó Babilonia y luego dejó constancia escrita (en un cilindro cerámico) de su bondadosa abolición de la esclavitud y reapertura de la libertad de culto. Pero la gran masa de la humanidad no conoció la seguridad legal hasta que logró el poder político. Se marcó un hito en 1689, cuando la población británica presionó a los monarcas Guillermo y María para aprobar una ley de derechos ciudadanos. Un siglo más tarde, en 1789, las convulsiones revolucionarias de Francia y Estados Unidos fueron motivo de las dos más famosas declaraciones de los derechos del hombre. Sin embargo, pasó otro siglo antes de que esas naciones extendieran su definición del hombre para incluir a los esclavos y siglo y medio para incluir a la mujer.

Según un libro reciente de Alan Dershowitz, profesor de leyes en la Universidad de Harvard, el origen de los derechos se encuentra en los agravios, no en la religión ni en la naturaleza humana. Los derechos -- dice-- surgen como reacciones políticas a la injusticia y buscan proteger a los que han sido víctimas. La atribución de un origen divino o esencia metafísica para justificar un derecho particular viene a ser un efectivo recurso psicológico y retórico para convencer, pero no una explicación de su origen. Es más bien la creciente democratización mundial la que explica el afloramiento de los derechos, al punto que algunos de los grupos humanos históricamente más débiles, como las tribus selváticas o los pueblos más alejados y pobres, hoy terminan doblándoles el brazo a los gobiernos nacionales. Nuestros guajiros, o motilones o yucpas, del Amazonas o del Zulia, no obstante es poco lo que han logrado en condiciones materiales de vida.

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PELIGRO PELIGRO

Un peligro que esconde esta derechomanía del Presidente es que se esté abriendo una caja de Pandora, repito. Igual que la emisión de nuevos billetes por parte del banco central, la creación masiva de derechos tiende a devaluar su valor. Y resulta aun más grave el creciente conflicto entre derechos, como cuando los reclamos de una comunidad terminan vulnerando el derecho de otros al libre tránsito por las carreteras. Muchos de estos nuevos derechos favorecen la capacidad de decisión local, comunal, y hasta de individuos, que aunque se trate de reclamos justos, terminan socavando la creación de una nación integrada.

Para este Gobierno FIDES, LAE y FONDEM por ejemplo, son leyes que favorece a las localidades con una porción importante de la renta generada por los recursos naturales ubicados en su zona, por la producción petrolera y este reparto que reivindica la injusticia ancestral del centralismo, pero que lo hace sacralizando el accidente geográfico y sin respetar la mayor pobreza de otras localidades y el mayor provecho que para la nación en conjunto pudiera obtenerse al invertir esos recursos en otros lugares. Al final, se termina consagrando como principio de gobierno el oportunismo representado por la frase, "a quien Dios se lo dé, San Pedro se lo bendiga". La solución tiene que ser sometida dentro del imperio de la ley, con mayores mecanismos de participación de los gobiernos regionales, locales y parroquiales o comunales, y no solamente por lo que decida el Presidente.

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Sobre esta noticia

Autor:
Angel Monagas (667 noticias)
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Juicio a la Noticia
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Tipo:
Reportaje
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